SANAR NUESTRA ENERGÍA FEMENINA, LA RELACIÓN CON LA MADRE Y EL LINAJE FEMENINO

“El camino de la felicidad se interrumpe cuando perdemos el contacto con la madre” – BERT HELLINGER

La relación con la madre es la más significativa en nuestra vida, es la que nutre, la base sobre la que se construyen todas las demás relaciones. Para la mujer, representa la forma de ser mujer y de vivir la feminidad. Ir a la esencia femenina limpiando las memorias de dolor de todas las mujeres que nos precedieron, reconociendo el poder sagrado que nos ha llegado a través de ellas.

“La salud de la mujer es el terreno sobre el que crece toda la humanidad. Mejorar la salud de una mujer fertiliza y aprovisiona el terreno para todos los hombres, mujeres, niños, animales, plantas y el propio planeta. El vínculo madre- hija, en toda su belleza, dolor y complejidad, forma el cimiento mismo del estado de salud de una mujer. Esta relación primordial deja su huella en todas y cada una de nuestras células para toda la vida” – Bethany Webster.

 

En nuestros úteros, se guardan las emociones básicas acerca de la feminidad.
Las memorias de nuestra madre, nuestras abuelas y de todas las mujeres de nuestro linaje matrilineal. Cuando estamos en el vientre de nuestra madre, sentimos todo aquello que pasa en su cuerpo, en su mente, en su corazón. El legado de todas estas mujeres está impreso en nuestro cuerpo, especialmente en nuestros órganos sexuales, pecho y abdomen. Las mujeres de nuestro linaje se manifiestan en nosotras a través de los pálpitos de nuestro útero.

Darnos cuenta de esto, nos ayuda a entendernos. A entender nuestro dolor, nuestra ira contenida, nuestras lágrimas reprimidas en la garganta. Comprender y honrar nuestro origen para tomar conciencia de quien somos, comprender mi ser y mi sentir.

El momento en el que nos reconocemos únicas, honramos aquello de lo que formamos parte.